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Cuevas artificiales de entierro vinculadas al carácter funerario y ritual del litoral de Son Real. A 250 m lineales del islote de los Porros se identificó hace años una cueva artificial o hipogeo de entierro de la edad del bronce (II milenio antes de nuestra era). En frente, a unos 30 m de distancia, existe una alineación de grandes piedras conservada en unos 40 m que se cree también prehistórica.
Estas cuevas fueron utilizadas repetidamente durante lapsos de tiempo a veces de cientos de años. Los esqueletos eran depositados en posición encogida, si bien con el tiempo y su repetido uso terminaban desarticulados. Como ofrendas se colocaban vasos de cerámica que contenían seguramente comida y bebida. Los botones de hueso y en ocasiones de marfil encontrados en otras cuevas se relacionan con la vestimenta personal o la mortaja. También hay punzones de hueso y de bronce y ocasionalmente brazaletes, pendientes y cuchillos de bronce. Estos últimos relacionados con el ritual de cortar el cabello a los difuntos.
Si bien es posible que aprovechara una cueva natural, fue retocada inicialmente al excavar un nicho en el fondo y una hornacina adyacente. Estos recortes fueron utilizados en épocas recientes como comederos para el ganado. Además de haber sido usado como estable, parece servir como habitáculo de pescadores y refugio de pastores.
Esta cueva también fue empleada, al menos en el siglo XVIII, como lugar de vigilancia. Esto probablemente explica que tuviera una pared de piedra seca que tapaba buena parte de su entrada. Estos usos provocaron la desaparición de cualquier resto arqueológico.
Esta cueva se ubica en el mismo escalón de roca donde se encuentran dos hipogeos o cuevas artificiales de entierro de la edad del bronce. En ese caso es de formación natural. Está llena de sedimento, parte del cual parece de aportación natural. No se observan ni hay constancia de la aparición de ningún material de tipo arqueológico y, por tanto, tampoco ni de su uso funerario ni de ningún otro tipo.
Los dólmenes son construcciones funerarias de tipo colectivo. Las sociedades que las construyeron eran comunidades agrícolas y ganaderas, que vivían agrupadas en reducidos poblados de cabañas.
En la isla de Mallorca, sólo se han encontrado 3: el de sueño Real, el de Son Bauló y el de s’Aigua Dolça, los tres en la bahía de Alcúdia. Se trata de los primeros monumentos megalíticos de la isla.
La construcción del dólmen se abandonó por motivos desconocidos, puede ser por el aprovechamiento de otros espacios cercanos como es el hipogeo de Son Real o de sa Coveta.
Entre los restos encontrados destaca un fragmento de pizarra, que hace pensar en contactos con Menorca, donde si existe este tipo de material, inexistente en Mallorca.







