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Son Serra de Marina es el núcleo costero más tranquilo del municipio de Santa Margalida. Abierto a la bahía de Alcúdia y rodeado de naturaleza, conserva un carácter pausado, residencial y estrechamente vinculado al mar.
Su extensa playa, el paisaje dunar, el horizonte abierto y el ambiente poco masificado hacen de Son Serra de Marina un lugar ideal para quienes buscan tranquilidad, autenticidad, paseos junto al mar y una conexión directa con el litoral más natural del municipio.
A diferencia de otras zonas turísticas más concurridas, Son Serra conserva su escala humana y su propio ritmo. Aquí, el mar, el viento, la arena y la luz son los grandes protagonistas. Es un lugar perfecto para nadar, pasear, practicar deportes náuticos, contemplar la bahía y disfrutar de una Mallorca más libre y serena.
El origen de Son Serra de Marina está vinculado a la antigua posesión de Son Serra, una de las grandes fincas históricas del término municipal de Santa Margalida. Esta posesión, que llegó a tener 837 hectáreas, ocupaba tierras que en época islámica correspondían a la alquería de Robaria. A partir del siglo XIV, pasó a manos de la familia Serra de Marina, que le dio nombre y mantuvo una estrecha vinculación con este territorio durante siglos.
El núcleo actual de Son Serra de Marina es mucho más reciente. El proyecto de urbanización se inició a mediados del siglo XX, sobre los terrenos litorales de la antigua posesión. El proyecto fue impulsado por Joan Massanet Moragues, aprobado en 1953, y la construcción de las primeras viviendas comenzó aproximadamente en 1954.
El núcleo antiguo, conocido también como Colònia Verge del Carme o Son Serra Vella, se configuró como una franja paralela al mar, con calles largas y un carácter de colonia de veraneo. Más adelante, en 1966, se promovió la urbanización de Serranova, con un crecimiento orientado más hacia el interior.
Son Serra de Marina ha conservado una identidad muy diferente dentro de la bahía de Alcúdia. La ausencia de hoteles y su carácter residencial han contribuido a mantener una atmósfera tranquila, natural y poco masificada.
A día de hoy, sigue siendo un destino muy valorado por residentes y visitantes que buscan naturaleza, silencio, espacio y una experiencia más auténtica junto al mar. Su playa conserva todavía el encanto de los arenales abiertos y poco transformados que antiguamente caracterizaban buena parte del litoral mallorquín.
Uno de los grandes atractivos de Son Serra de Marina es su estrecha relación con el mar y los deportes náuticos.
El viento, el oleaje y la amplitud del litoral han convertido este núcleo costero en un lugar muy apreciado por los amantes del surf, kitesurf, windsurf y otras actividades vinculadas al mar.
Es un lugar ideal para personas activas, deportistas y visitantes que desean vivir la costa de una manera más dinámica, siempre con respeto por el entorno natural.
Los primeros contratos de compraventa de solares en Son Serra de Marina incluían normas de conducta moral muy estrictas. Una de las más curiosas prohibía que hombres y mujeres se bañaran juntos.